18 sept. 2011

Dani Mateo

Si hay algo que me cuesta, me es casi imposible o me resulta difícil demostrar es el cariño que le tengo a la gente. Pero sobre todo, y la mayoría lo sabe, si algo me cuesta demostrar es el cariño, aprecio y admiración que le tengo a igual una de las personas que más me ha ayudado sin querer durante este tiempo… Ayudar a alguien de manera indirecta, es algo muy curioso, demasiado curioso y sobre todo muy satisfactorio por el que ayuda. Yo he tenido el placer de ayudar a alguien sin pretender hacerlo, y me he sentido muy bien. Puede ser una de las cosas más bonitas…

Pero sentir que te ayudan sin querer también es algo muy satisfactorio y muy necesario. Podemos estar hablando de igual 2 años atrás… cuando las cosas me iban bastante mal…
Yo no sé en qué momento empecé a seguirle de manera incondicional, o cuando comencé a admirar ya no solamente su trabajo, si no su forma de ser, porque me resultaba imposible que alguien pudiera ser tan grande. Y con este gran personaje me pasó. Si alguien puede ponerte una sonrisa a tu vida, ese es él. Sin darme cuenta, poco a poco fui admirándole un poquito más, y un poco más, y más… ¡No había límite!

El primer día que lo vi fue demasiado agridulce, quizá me decepcionó un poco… pero es que no puedo decir que ese día le conocí, porque me mentiría a mí misma. Eso fueron 2 minutos, muy intensos, en lo que yo personalmente lo pasé bastante mal… pero a partir de ahí, me auto convencí de que él, el que ponía risas a mis días, no podía ser así. Que algo había salido mal… y me tuve que ir hasta Globomedia para comprobarlo, y empezó todo.
Igual no era mi mejor etapa, ni tampoco lo estaba pasando demasiado bien como para poder sonreír, pues desde el minuto 1 hasta el final, no paré de reír… gracias a él. En ese mismo momento empecé a sentirme agradecida, por lo bien que se había portado esa persona “de la tele”.

Más adelante, pensando que las cosas podían salir bien y que esto era una mala racha, todo se torció y yo me convertí en una persona fría, el humor había desaparecido, porque nada ni nadie podía hacerme reír, porque me resultaba imposible estar contenta. Era un reto para cualquiera que yo sacara una sonrisa en mayo de 2010… Llegó junio y yo tenía una cita en el Centro cultural Caixanova, una cita para mi inútil, como os digo, era muy difícil que yo pudiera llegar a sonreír…

- ¿Vas a ir al monólogo? – me preguntó mi amiga.
- Sí – le dije prácticamente sin pensar, y sin saber por qué le había dicho que sí. De alguna manera sabía que igual servía de algo.

Señores, no sé cómo lo hizo, pero él lo consiguió. No exagero cuando digo que nadie me había hecho reír y la persona que más admiro en la actualidad lo consiguió. Me ayudó a salir del bache que yo estaba pasando, que más que un bache era un agujero negro. Lo convertí en rutina, tenía que ver a ese gran hombre a diario, para que de alguna manera pudiera seguir viviendo y encontrar poquito a poco mi manera de sonreír. Seguí sintiéndome agradecida, le debía mucho, sin saber él nada de eso.

Y a partir de ahí la cosa fue mejor, y mejor, y mejor… y ahora yo me encuentro aquí, recordando, y con una sonrisa en la cara escribo un texto que no sabía si publicaría en algún momento, pero que veo necesario escribir. Se me ha tachado de fría, de déspota o de desagradable con él, pero realmente nadie se imagina lo que yo admiro a Dani Mateo. Lo infinitamente agradecida que me siento, y lo que lo quiero. Se puede llegar a querer a una persona “de la tele”, se puede llegar a admirar DE VERDAD a una persona “de la tele”, porque cuando lo conoces y entablas 2 palabras con él, te das cuenta de que Dani Mateo no es una persona “de la tele”, es humor en estado puro. Fuera de cámaras y fuera de guión, Dani es tan grande como lo veis en pantalla, y yo diría que incluso más. Atento, amable, humilde y sonriente. Y eso es lo que me ha demostrado a lo largo de estos años.

Sí, soy una persona que no le digo cada 2x3 lo grande que es, o que no le halago, más bien todo lo contrario… pero hay que buscar en los detalles. Yo me siento más que orgullosa de llevar el blog que llevo, y sobre todo, y lo repito una y mil veces, demasiado agradecida. Porque le debo el volver a reírme de todo, me ha impulsado a reírme de la situación, o a verlo todo de manera algo más positiva, digamos que le ha puesto un toque de color a mi vida. Y he aprendido a vivir de manera distinta, a reírme de absolutamente todo, porque es necesario.

Así que, de nuevo, gracias Dani, no me cansaré nunca, por ayudarme a conseguir una distracción de todo lo que me rodea, por ponerle sonrisas a mis días totalmente negros. Por, de alguna manera, cargarme de optimismo. Por ser tan atento y por confiar en mí. Para mi hace bastante tiempo que has dejado de ser “el de la tele” para convertirte en el mejor.



Gracias Daniel Mateo Patau.

13 sept. 2011

Con la mochila cargada de optimismo.

Me quedan pocos días de vacaciones, en menos de 1 semana empiezo un curso que algunos denominan "imposible" otros "el más complicado" y luego también están los que dicen que "no es la muerte, la gente lo pasa"...
No pienso hacerle caso a ninguno, sí, sé que a muchos os pregunté si es muy difícil, si no... pero he decidido no hacer caso, ver lo que es con mis propios ojos, pasarlo bien, no pensar todo el día en que puede salir mal, en que de esto depende mi futuro... Los profesores tendrán la palabra "selectividad" como apellido, ¿para qué tenerla yo? ¿Maltratarme por partida doble? No, gracias.
Todos me han repetido tantas veces que no es moco de pavo, que es imposible no tenerlo claro.

Así que aquí lo dejo: sé que no es fácil, que tengo mucho que hacer y que de esto depende lo que haré el año que viene, muy importante para mí, también te digo.

Siempre hablando a nivel profesional, y sí, está claro que el trabajo y los estudios son importantes para poder comer el día de mañana, pero no es el 100% de nuestra vida.
No sé si esto lo pienso a raíz de que yo hace 2, 3 años lo tenía todo claro, todo pensado, organizado, y con ganas de seguir estudiando para ser "más feliz". Curioso que la felicidad dependa de tus estudios, así lo veía yo hace 2, 3 años...
Pero no, grave error. Supongo que una enfermedad que nos quitó a una de las personas que más me ayudaba a que yo fuera feliz tuvo mucho que ver para que yo me diera cuenta de que los estudios son importantes, sí, tampoco quiero fomentar el que abandonéis vuestros estudios para vivir la vida, pero no lo es todo. Porque como seguramente os he dicho muchas veces, cuando se fue la persona que yo más quería me quedé sin nada, en esos momentos así lo veía yo, que me había quedado sin nada.

Poco a poco, MUY poco a poco, me iba dando cuenta de que el mundo no se para, no, nadie para por lo que te ha pasado, porque no se puede parar. Tómate un descanso, pero no pares por esto. Y sobre todo, sobre todo intenta empezar a estar bien. Y yo no lo entendía... ¿Estar bien? ¿Ahora? ¿Para qué? ¿De qué me servía? Sí... tenía unas notas buenas, un futuro que podía prometer, pero... ¿qué más daba? Si me faltaba lo más importante...

Y después de darle vueltas durante más de un año a la cabeza, creo que ya lo entiendo. Ya entiendo mi cambio, y mi manera de ver la vida.
Un gran tipo, que conocí no hace mucho, me dijo que fuera de las religiones, de si crees o no crees, hay algo más importante, y es creer en que esa persona sigue ahí viéndote, y lo único que tienes que hacer para estar bien, y para sentir que ella también lo está, es hacerla sentir orgullosa de ti.

Y más claro imposible, señores... puede que no sea una gran estudiante, puede que más tarde o más temprano termine bachillerato, pero me siento bien porque sé que aún así se siente orgullosa de mí, porque cada vez me cuesta menos ser feliz. Lo que hace 3 meses me parecía imposible, sonreír y sentirme bien DE VERDAD, ahora me cuesta, no os lo voy a engañar, pero "veo la luz al final del camino", veo que puedo conseguirlo. Que nada es en vano.

Así que donde todo el mundo ve el fin del mundo, el "no voy a poder", "esto es imposible", "no voy a tener vida", yo veo el principio de una gran oportunidad, veo que no queda nada para empezar lo que tanto quiero, porque esto es simplemente el camino para llegar a lo que llevo esperando unos cuantos años... Veo que los sueños se pueden cumplir, si peleas por ello. Es alucinante porque nunca llegué a creer eso de "si luchas, puedes conseguirlo", me parecían palabrerías, pero no...
Pero sobre todo, no me voy a obsesionar con todo lo que voy a tener que trabajar, con todo lo que voy a tener que estudiar, voy a tener tanto que hacer, que mis días tendrán que empezar a tener 30 horas, Y ESTOY FELIZ.

¿Por qué? Porque sé que ella estaría orgullosa. Y al final eso es lo importante.
No me importan las notas, no me importa al fin y al cabo el trabajo, solamente quiero estar bien conmigo misma, y ver que los que tengo a mi alrededor también lo están. Sea de camarera o de periodista, no me importa.

Me atrevo a aconsejaros lo mismo, sé que es muy difícil porque desgraciadamente vivimos en un mundo donde la presión está a la orden del día, donde importa mucho más el dinero que la gente, donde aún ahora estamos empezando a protestar por estar bien, pero tenemos que intentarlo.
Sí, comienza el trabajo o las clases de nuevo, pero vamos a empezarlo bien, porque no sirve de nada amargarnos, porque como ya he dicho, podemos tomarnos un descanso, pero el mundo no se para por lo que nos pasa.

Sed felices, disfrutar, dejaros de broncas, de peleas o de chorradas, no merecen la pena. Más adelante no lo recordaréis, lo bueno queda... y no os lo diría si no lo hubiera pasado, de verdad.
Poneros metas inalcanzables para llegar a lo más alto. Pero sobre todo motivaros con lo que de verdad importa. Depende solamente de ti, tu manera de ver y llevar tu vida. Si yo no me hubiera rodeado de gente tan buena y de gente tan grande, probablemente no estaría escribiendo esto.


Y ya por último, os dejo con algo que ha dicho un chico con una voz muy grave, que puede que para muchos sea un cómico más, pero a mi sus abrazos me llenan de energía positiva: Si nuestro objetivo es un mundo ideal, seguramente nos quedaremos a medio camino. Si el objetivo es quedarnos a medio camino, no avanzaremos.

Os deseo muchísima suerte a todos en vuestros estudios/trabajos, pero sobre todo deseo que seáis felices y que yo tenga el placer de verlo.