4 may. 2014

Aprendiendo a admirarte.

"Hola mamá. 
Dicen que hoy es tu día, un día para quererte y para hacerte un pequeño homenaje. Un pequeño regalo. 

Ya ves... siguen sin darse cuenta de que vosotras os merecéis todos los días del año. Lo dejo pasar, porque nunca lo entenderán. Muchos prefieren cegarse en este consumismo, borrando valores de verdad. Me queda el consuelo de que muchos otros lo saben, y saben aprovechar todos los días para estar con las suyas.

Yo, como bien sabes, hace cuatro años que no puedo estar a tu lado. Me cuesta mucho, aún a día de hoy, entender por qué tuviste que marcharte... cuando yo sí sabía (o al menos lo intentaba) quererte todos los días del año. La verdad es que aún así, no hay un solo segundo que deje de recordar esa frase que dice que 'uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde'. Prefiero no plantearme si de verdad te empecé a valorar algo tarde. Supongo que en cualquier familia hay discusiones, problemas y errores. Al fin y al cabo, todos somos humanos, y a vosotras no os dan un manual para ser la mejor madre. 

El caso es que si me pongo a pensar en todos los años que pude estar contigo, no recuerdo un solo día en el que no me sintiera orgullosísima de ti. Ahora lo valoro mucho más, pero siempre supe que eras la más fuerte de este planeta. Tenías una paciencia... que gracias a Dios heredé. Tenías una fortaleza, unas ganas de convertirnos en mejores personas cada día, de enseñarnos unos valores, unos principios morales muy fijos, muy claros. Que nos inculcaste a las tres y que a día de hoy defendemos

No sé, mamá... la verdad es que no me gusta ponerme triste recordándote, porque sé que te gustaría que sonriésemos al pensar en ti, que siempre te recordásemos fuerte, luchando y riendo. Prometo que la gran mayoría de las veces sí lo hago, y me gusta hablar de ti a la gente, porque te admiraba, te admiro y te admiraré siempre. 

Las cosas no fueron nada fáciles, y en los 16 años que me permitieron estar contigo supiste darme auténticas lecciones de vida. Con cada discusión aprendía, con cada grito, cada castigo o cada recompensa. Me dejaste muy claro que cada cual tiene lo que se merece, que hay que ser consecuente con tus actos, y que pasara lo que pasara debíamos darle a cada cosa la importancia que se merece. Yo intento llevarlo a cabo como me enseñaste... aunque te reconozco que muchas veces flaqueo, y me encantaría tenerte presente para que me dieses el empujón que me falta. Para señalarme los errores o para animarme si ves que es lo adecuado. 

Supongo que en este día tan especial para todas vosotras, debemos recordaros que siempre habéis sabido tener las palabras adecuadas para el momento adecuado, que desde que estamos en el útero materno ya sólo vivís por y para nosotros. Que nuestros errores son los vuestros, y que nuestros logros también lo son. No sé los demás, pero yo sí puedo asegurar que aún en tus últimos meses de vida, cuando ya te costaba todo el doble, seguías peleando también... por y para nosotras. 

Y aún con todo esto y más, están emperrados en dedicaros tan solo un día al año. Lo sé, mamá. Están locos.

Yo te aseguro que te seguiré dedicando todos mis días, porque tú así lo hiciste y porque te debo mucho más que la vida. Puede ser, Elisa... puede ser que aún esté aprendiendo a admirarte.




Feliz día.

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